Un récord diario en el Pacífico, con una distinción importante

La región Niño 3.4, utilizada para vigilar El Niño en el Pacífico ecuatorial, muestra un calentamiento excepcional. Los gráficos diarios elaborados con datos de temperatura superficial del mar sitúan a 2026 claramente por encima de los episodios anteriores de esa serie. Para el 26 de octubre, el valor preliminar citado por el investigador Eliot Jacobson era de 30,22 °C: 3,49 °C sobre la referencia 1991–2020 y el día número 150 consecutivo con un máximo para su fecha.

Es un dato notable, pero conviene precisar qué mide: se trata de récords de temperatura diaria en una serie concreta. La intensidad oficial de un episodio de El Niño se evalúa con índices promediados durante varios meses y con la respuesta de la atmósfera; un valor diario no establece por sí solo que ya sea el Niño más intenso de la historia.

Anomalía preliminar de la temperatura de la superficie del mar de Nino 3.4 llegando a 3.48°C por encima de la línea base de 1991-2020, el más alto desde el inicio de las mediciones.
Anomalía preliminar de la temperatura de la superficie del mar de Nino 3.4 llegando a 3.48°C por encima de la línea base de 1991-2020, el más alto desde el inicio de las mediciones.

¿Cuándo llegaría el pico de intensidad?

La Organización Meteorológica Mundial proyecta que el promedio de la anomalía de temperatura del mar en Niño 3.4 podría alcanzar aproximadamente +3,8 °C durante noviembre de 2026 a enero de 2027, con el calentamiento máximo alrededor de diciembre. Es una previsión del conjunto de modelos, todavía sujeta a cambios.

El Centro de Predicciones Climáticas de NOAA también considera plausible un episodio histórico: en su evaluación del 8 de octubre asignó un 83 % de probabilidad a que el índice relativo RONI alcance o supere +2,5 °C en el trimestre octubre–diciembre. La Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) de Paraguay prevé que las condiciones de El Niño persistan hasta marzo–mayo de 2027 y señala una probabilidad del 55 % de retorno a condiciones neutrales en abril–junio. Un pico oceánico en diciembre no significa que sus posibles efectos hidrológicos terminen ese mes.

Perspectiva de anomalías de precipitación del conjunto ECMWF para fines de octubre y noviembre: señal húmeda sobre Paraguay y áreas vecinas, con incertidumbre creciente a mayor plazo.
Perspectiva de anomalías de precipitación del conjunto ECMWF para fines de octubre y noviembre: señal húmeda sobre Paraguay y áreas vecinas, con incertidumbre creciente a mayor plazo.

Paraguay: noviembre húmedo y atención a las cuencas

El impacto ya es medible, aunque no toda lluvia puede atribuirse exclusivamente a El Niño. Según la DMH, Encarnación acumuló 419,9 mm entre el 1 y el 25 de octubre, frente a una normal de 195,4 mm para el mismo período: una anomalía de +224,5 mm. Minga Guazú registró 392,4 mm, es decir, +219,1 mm sobre su normal.

Para octubre–diciembre, la perspectiva oficial favorece precipitaciones superiores a lo normal en la Región Oriental, especialmente en el sureste, este y noreste. Las salidas estacionales consultadas también mantienen una señal de excesos durante noviembre en el entorno de Itapúa y el sur de la región. Es una tendencia para el acumulado del período: no indica que lloverá todos los días ni permite fijar hoy la fecha o magnitud de cada tormenta.

En un análisis difundido por Forbes Paraguay sobre Itapúa, especialistas destacaron el doble efecto de esta situación: la humedad puede beneficiar a los cultivos de zafra, mientras que episodios intensos sobre suelos ya húmedos aumentan el riesgo de anegamientos y complicaciones en los caminos rurales. Para noviembre mencionaron una previsión de 210 a 280 mm en el departamento, frente a una media inferior a 190 mm. Esa cifra corresponde a la estimación presentada por los especialistas, no a un pronóstico mensual oficial de la DMH.

Si se encadenan meses lluviosos, los suelos pueden perder capacidad de absorción y los ríos responder con retraso a la lluvia caída tanto en Paraguay como aguas arriba. Por eso, las crecidas y las inundaciones podrían convertirse en una preocupación durante 2027, incluso después del máximo de temperatura del Pacífico. La magnitud y el momento de una eventual inundación aún no se pueden anticipar con estos mapas estacionales: dependerán de dónde se concentren las lluvias y de la evolución de cada cuenca.

Durante la primera semana de noviembre podría aumentar la inestabilidad. Los modelos muestran que, hasta mediados del mes, sectores del centro, sur y este —especialmente el sureste y alrededores de Caazapá— podrían superar localmente los 200 mm acumulados. La ubicación y los montos todavía pueden cambiar.