1. Qué dice el nuevo informe de la NOAA

La NOAA informó que El Niño se fortaleció durante el último mes. En julio, las anomalías de temperatura del mar ya eran superiores a +2,0 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, con valores de +1,4 °C en la región Niño 3.4, +1,7 °C en Niño 3 y +2,9 °C en Niño 1+2. Además, el calentamiento no se limita a la superficie: la NOAA también detectó anomalías de hasta +10,0 °C en profundidad, una señal de gran cantidad de calor acumulado bajo el Pacífico ecuatorial.

El pronóstico oficial del CPC muestra que El Niño seguiría fortaleciéndose hasta fin de año. Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026, la mediana del índice RONI se ubica cerca de +2,66 °C, con una probabilidad del 95% de alcanzar la categoría de El Niño muy fuerte. La NOAA incluso menciona una probabilidad del 69% de un evento histórico, capaz de superar los registros previos desde 1950 si el valor trimestral llega a +2,5 °C o más.

Pronóstico oficial de NOAA/CPC para el índice RONI, con alta probabilidad de un El Niño muy fuerte entre la primavera y el verano.
Pronóstico oficial de NOAA/CPC para el índice RONI, con alta probabilidad de un El Niño muy fuerte entre la primavera y el verano.

2. Cómo se compara con los grandes El Niño anteriores

Los eventos que normalmente se usan como referencia son 1982-83, 1997-98 y 2015-16. Según la serie histórica RONI de NOAA/CPC, el evento de 1982-83 alcanzó valores cercanos a +2,4 °C; el de 1997-98 llegó alrededor de +2,3 °C; y el de 2015-16 también se ubicó cerca de +2,3 °C. El Niño 2023-24, aunque fue fuerte en mediciones tradicionales, aparece más bajo en RONI, con un pico cercano a +1,4 °C, porque este índice descuenta parte del calentamiento tropical general.

¿Dónde estamos ahora? El último valor histórico disponible en la tabla RONI muestra que 2026 ya venía subiendo con fuerza: pasó de condiciones frías a neutralidad y luego a +0,5 °C en abril-mayo-junio y +1,0 °C en mayo-junio-julio. Pero lo más relevante es la proyección: NOAA estima que el evento podría pasar a “muy fuerte” desde agosto-septiembre-octubre y alcanzar su máximo entre octubre y diciembre.

Es importante aclarar algo: los mapas diarios del Pacífico pueden mostrar valores extremos, incluso superiores a +2,5 °C en Niño 3.4 o más de +4 °C cerca de Niño 1+2. Esos datos sirven para ver la aceleración del calentamiento, pero la clasificación oficial de El Niño se hace con promedios trimestrales y con la interacción océano-atmósfera. Por eso no conviene confundir un pico diario con el valor final del evento.

Mapa de anomalías de precipitación estacional para Sudamérica, con señales de mayor humedad hacia Paraguay y el sur de Brasil.
Mapa de anomalías de precipitación estacional para Sudamérica, con señales de mayor humedad hacia Paraguay y el sur de Brasil.

3. Qué puede pasar en Paraguay y cómo prepararnos en casa

Para Paraguay, El Niño suele aumentar la probabilidad de lluvias por encima de lo normal, especialmente desde la segunda mitad de la primavera y durante el verano. Los reportes locales y regionales ya advierten sobre un escenario de mayor riesgo de lluvias intensas, tormentas severas, granizadas, crecidas de ríos, desbordes e inundaciones, principalmente en zonas ribereñas, sectores bajos y áreas con drenaje deficiente.

Esto también puede tener efectos en el campo. Más humedad puede ser beneficiosa para la recuperación de suelos y cultivos después de periodos secos, pero el exceso de agua puede complicar la siembra, la floración y la maduración; además, aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas, plagas, erosión, pérdida de nutrientes y retrasos en las labores agrícolas. En ganadería, la combinación de calor y humedad puede favorecer estrés térmico, problemas podales, enfermedades parasitarias y dificultades logísticas en establecimientos rurales.

En las ciudades, el mayor riesgo estará en los raudales, calles inundadas, caída de árboles, descargas eléctricas, cortes de energía y acumulación de agua en patios y baldíos. Por eso, cada familia paraguaya puede empezar ahora con medidas sencillas:

  • limpiar canaletas y desagües,
  • no tirar basura en arroyos ni bocas de tormenta,
  • revisar techos y chapas,
  • asegurar objetos sueltos en patios,
  • preparar una mochila de emergencia con documentos, linterna, radio, medicamentos y cargador,
  • y ubicar el punto más seguro de la vivienda en caso de tormenta fuerte.

Durante tormentas eléctricas, lo más seguro es permanecer bajo techo, evitar actividades al aire libre, no refugiarse bajo árboles, alejarse de postes y cables, desconectar electrodomésticos sensibles y no cruzar calles inundadas ni a pie ni en vehículo. Ante crecidas o inundaciones, se recomienda consumir agua segura, reforzar la higiene de alimentos, eliminar criaderos de mosquitos, usar repelente y prestar especial atención a niños, embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

La recomendación final es clara: no entrar en pánico, pero sí prepararse. Un El Niño muy fuerte no garantiza que cada tormenta será extrema, pero aumenta las probabilidades de impactos. La diferencia la marca la prevención: seguir los avisos de Meteorología, la SEN y el Ministerio de Salud; tener un plan familiar; y actuar a tiempo cuando se emiten alertas.